Que me gustaria...

Este blog busca un espacio para hablar de los acontecimientos que rodean a la maternidad y a la paternidad desde todos los puntos de vista. Crear foros de debates vistos desde posicionamientos, que aunque posiblemente contrarios, se orienten hacia modos positivos de diálogos. Compartir saberes. Avanzar en los desencuentros. Replantear nuevos modos y modelos de hacer. Progresar desde la incertidumbre. Hacernos reflexionar, cuestionarnos posturas cerradas. Ver en que puntos coincidimos y trabajar juntos en ese encuentro.

jueves, 15 de septiembre de 2011




La vida y sus vivencias son para vivirlas hoy…ahora…en el presente. ¿El futuro? Quien sabe que nos traerá…pero no olvidemos que el pasado fue un día nuestro presente…
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Es una de mis canciones favoritas...y os la regalo.

El pasado ¿podemos acaso cambiarlo?...se fue, simplemente no volverá…¿por qué tanto empeño en recordarlo?...

Posiblemente uno de mis grandes defectos es volver la vista atrás en más ocasiones de las que debería, eso opinan algunas personas muy cercanas a mí. Que conste que hago intentos de cambiar…pero no puedo. ¿O es que tal vez no quiero porque me da las claves para mejorar mi presente?...

Me pregunto ¿qué me dejé en el camino para que vuelva tanto a rememorar determinadas situaciones?. Quisiera que algunas cosas no hubiesen sucedido y otras haberlas vivido, pero es imposible ni lo uno ni lo otro. Y es imposible e inviable porque  las personas que podrían darme las claves o bien ya no existen o sus vidas transitan en paralelo a la mía y es quimérico encontrar un punto de encuentro. Así que solo puedo buscar en mi particular baúl de los recuerdos.

Entiendo que el presente es lo único que tenemos y es efímero y perecedero pero es lo que teóricamente podríamos controlar. Y digo que es algo hipotético porque a pesar de lo que decidamos juegan a favor o en contra demasiadas variables.

Si las situaciones solo fueran susceptibles de ocurrir con nuestros deseos, nuestros actos o con la toma de nuestras decisiones tras un prolongado calibrado de los resultados…las cosas serían más predecibles…pero ¿quien controla lo incontrolable?

Lo cierto es que de tanto dar vueltas al pasado sin un objetivo concreto, estamos dejando de vivir los acontecimientos presentes y antes de que volvamos a tomar conciencia de lo que sucede, el tiempo y sus vivencias ya pasaron.

No siempre somos concientes de lo que está pasando en nuestras vidas. Generalmente valoramos aquello que tuvimos cuando ya no tenemos tiempo. Pero no nos engañemos, también somos como somos y actuamos como lo hacemos porque el pasado deja huellas imborrables. A veces buenas y otras, desgraciadamente no tanto…

¿Hasta que punto somos capaces de potenciar aquellas cosas que han modelado nuestras vidas? Y ¿cómo limar los acontecimientos que pueden frenar nuestro desarrollo personal?...busquemos en nuestro interior porque al final las respuestas no las tiene nadie, solo nosotr@s.

Cuando pienso en mis primeros años ¿qué recuerdo?... ¿con que edad aparecen mis primeros recuerdo conscientes?...¿cuales son?...¿recuerdo las cosas materiales que mis padres me regalaros o momentos vividos?...¿le he preguntado en alguna ocasión a mis progenitores cómo vivieron sus experiencia de ser madre o padre?...
Si buscamos en nuestros recuerdos…tal vez sepamos que necesitan nuestros hij@s...

Uno de los planteamientos que hago en las clases de preparación al parto y a la maternidad/paternidad, es intentar posicionarnos del lado de los bb porque ell@s no nos piden nada y poco saben de la vida que les espera.

En el útero lo tienen todo: calor, amor, comida, bienestar a raudales, acompañamiento permanente, el sonido continuo de su mamá, las palabras de quienes le rodean… 

En el tiempo de la espera buscamos el mejor cochecito, el color de la habitación, la ropita…hasta el chupete con el nombre grabado y esos “aparatitos” que nos hacen ver y oír el posible llanto de la criatura aunque vivamos en un piso minúsculo…pensamos en todo porque deseamos lo MEJOR para nuestros hij@s y eso está bien…pero…¿nos planteamos de verdad que modelo de padre y madre deseamos ser? ¿Pensamos que valores de nuestras vidas queremos transmitirles? ¿Tomamos consciencia de las necesidades reales de afecto que precisa un recién nacido? ¿Buscamos en el fondo de nuestro corazón cuales son aquellos acontecimientos que ya vivimos y que no queremos que ell@s vivan?...

Se ha comprobado científicamente la importancia que tiene la impronta y los vestigios que quedan en el subconsciente de las personas en sus primeros años de existencia…yo me atrevería a decir, que incluso antes del nacimiento, de ahí la responsabilidad que tenemos cuando decidimos traer a una nueva persona al mundo. Por lo tanto si se sabe ¿por qué no hacer las cosas lo mejor posible?...

Mirar al pasado para mejorar el presente es algo, desde mi perspectiva, no solo bueno, sino necesario. Es tiempo de amor y tiempo de dar. Es necesario que no vivamos pensando qué es lo que haremos mañana, porque nuestros hijos están creciendo hoy, nuestros seres queridos están hoy y el ser humano necesita nutrirse más del amor, la ternura, los besos, los contactos, los abrazos, las risas, las palabras y las caricias que de la comida…así que busquemos en el pasado…démonos la posibilidad de cambiar para mejorar, aprendamos de los errores, pero sobre todo multipliquemos por infinito nuestros acierto. Nuestros hij@s nos lo agradecerán y el mundo será mejor…

Me apetece terminar con otra canción que ha estado y sigue estando presente en momentos importantes de mi vida...la letra es maravillosa. No es solo para escucharla es...para sentirla.

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